El historiador Ezequiel Adamovsky analizó el 17 de Octubre, día de la Lealtad Peronista, al aire de Sobre la Hora: «El líder no lidera solo, sino en diálogo con la multitud» aseguró.

Ese día en 1945 «fue una multitud auto organizada por algunos referentes sindicales de base», por el peligro que significaba que Juan Domingo Perón, que se desempeñaba en la Secretaría de Trabajo y Previsión  «había perdido sus cargos» y había sido apresado. Fue «una reacción de clase muy evidente en el sentido de quitar los beneficios y las conquistas que habían tenido los trabajadores en los meses previos«.

En el momento que cae Perón, cuando fueron a cobrar las quincenas los trabajadores, con la paga asignada, fue muy común en esos días que les decían «que se lo vayan a cobrar a Perón», negándose a aceptar una disposición estatal en ese sentido. Así que sí, son conquistas bien concretas, económicas, y también de organización sindical que se veían en peligro. Esa fue la reacción y por eso yo digo que de alguna manera fue el antiperonismo el que parió al peronismo: fue ese peligro el que agrupó a esas personas y que le hicieron traer a Perón de la Isla Martín García y lo catapultaron a la vida política.

Para el historiador, estos hechos marcaron «el protagonismo no solo del movimiento obrero y del liderazgo de Perón, sino también en las multitudes en las calles que muchas veces desbordaban tanto a la dirigencia sindical como al propio Perón».

«Quedó un hecho místico, como el alumbramiento de un nuevo movimiento político apoyado por una masa popular. Todos desearían poder conducir un movimiento político con ese rasgo»

«La historia de las clases populares es una historia siempre de derrotas que sin embargo hacen avanzar la historia hacia adelante» expresó, comparando distintas movilizaciones más actuales donde pese a la movilización masiva, hay leyes que se han perdido: «En ese camino de ir modificando el terreno político también hacen avanzar la agenda de derechos».

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