Alejandro López Mieres, economista e integrante del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, analizó en Sobre la Hora la caída de la actividad económica y su impacto en el empleo. «No podemos esperar nada bueno, no ya de lo que son los anuncios, sino de lo que se espera en legislación» afirmó.

«Después del cierre de un 2018 muy complicado, había venido como una especie de viento de cola para los mercados emergentes producto del cambio en la política de tasas de intereses estadounidenses» lo que llevó a un flujo de capitales hacia países como el nuestro. Eso ayudó a que baje el riesgo país, una mejora en los bonos argentinos, y permitió la compra de dólares desde el BCRA que, luego del acuerdo con el FMI, es la única forma que tiene de emitir moneda.

«De alguna forma envalentonó, tanto al ejecutivo como al BCRA, para decir ‘qué tal si empezamos a bajar las tasas de interés para dar algún estímulo a la producción, al consumo’. Bueno, eso duró poquito, porque el mismo mercado se lo llevó puesto, se llevó el dólar a $41 y automáticamente, por el pánico de la representación del dólar en la Argentina, el Banco Central subió las tasas como seis puntos, y el dólar está controlado, si baja un poquito más el Banco Central estaría en la posibilidad de volver a comprar. Ahora el costo de esta estabilidad del tipo de cambio, es monstruoso«

El economista remarcó que mientras se da la caída, «el sector que apunta hacia arriba, y esto es lógico a partir de la apuesta de la primarización de la economía, es la agricultura, la ganadería, la caza y minas y canteras». Y los sectores más perjudicados son el comercio y la industria manufacturera que caen al 8% interanual.

«Ellos parten de la premisa que la actividad va a aumentar y se va a revertir este ciclo recesivo, con más oferta y no más demanda» explicó, lo que significa un paquete de medidas que bajen los costos laborales y los impuestos. «A eso apunta todo ese edificio conceptual que se va a anunciar el día viernes» que supuestamente será para apoyar a las Pymes, donde «no hay ningún elemento de reducción de tasas ni de tarifas; no hay política de protección de la industria a la importación indiscriminada; no hay ningún estímulo al consumo; solamente bajar costos a partir de tomar elementos de la reforma laboral que abortó el año pasado«.

Escuchá la columna completa: