La filósofa y especialista en política internacional Isabel Rauber se refirió a la grave crisis política en Haití donde renunció el Primer Ministro Jack Guy Lafontant “después de la pretensión del gobierno de aplicar políticas restrictivas y de ajuste del FMI”, declaró en Sobre la Hora.

Para Rauber, las medidas de ajuste en ese país son “una locura” ya que luego del terremoto de 2008, todo el territorio quedó desvastado: “hasta la casa de gobierno quedó quebrada en pedazos” expresó.

Entre las políticas de ajuste que exige el Fondo, está la eliminación de los subsidios a la gasolina, al gasoil y el kerosene, lo que marca un aumento del 38% gasolina, 47% para el gasoil y 51% para kerosene e impacta directamente en los precios de todos los productos: “es el colmo del colmo del saqueo”.

Ir a saquear a Haití ya nos va a hablar de una falta de moral total de este organismo” destacó, porque se trata “del país más pobre de América Latina y el Caribe”. “La población no tiene abastecimiento ni de luz ni de gas”, además de tener sueldos de entre 2 y 5 dólares por día por persona en promedio. “Es la destrucción total de la posibilidad de sobrevivencia de un pueblo que normalmente está luchando para sobrevivir, no ya para un pueblo en desarrollo” remarcó.

La filósofa advirtió que “el FMI es una organización de prestamistas con fondos que se abastecen de los distintos Estados socios, es el ladrón, porque le presta $10 y le cobra $50” y que “es el tentáculo para el sometimiento por saqueo de los pueblos”.

En Haití hubo “un levantamiento generalizado en puerto príncipe la capital” debido a la “imposibilidad de sobrevivir”. “El Primer Ministro  presentó la renuncia como haciéndose cargo del problema y el Presidente (Jovenel Moïse) dice que ahora va a formar un nuevo gabinete” explicó.

El primer ministro haitiano, Jack Guy Lafontant ante los diputados en Puerto Príncipe luego de su renuncia

Sin embargo, en esta crisis ninguno se hizo cargo del aumento de precios porque “sobreviene de la quita de subsidios, directamente fue una orden del FMI, gobernando sobre los destinos de un país, porque eso es lo que hacen, primero te dan el préstamo y después te dicen lo que hay que hacer”. Para Rauber, el Fondo está “desesperado” por cobrar “porque en realidad el capital siempre está cobrando los intereses porque vive, profita parasitariamente del saqueo y el robo”.

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