El problema es la cantidad de datos que estamos entregándole a un puñado de empresas” afirmó Esteban Magnani, docente de la UBA y la UNRA especializado en tecnologías de la información y la comunicación en Sobre la Hora a partir de la caída de las plataformas Facebook, Instagram y Whatsapp.

Acerca de la caída de los sistemas, comentó: “Lo que están diciendo es que fue un problema no tanto de esta empresa sino de un nodo que empezó a funcionar muy mal en Europa y que produjo un efecto en cadena”. “Para muchas personas es más o menos como si te hubieran sacado uno de tus sentidos y tus conexiones con el mundo” aseguró, ya que la hiperconexión generó nomofobia, una patología que sufren quienes, por ejemplo, no tienen el celular.

“Y después de que la obligación que en alguna manera te genera Facebook a tener cierto vínculo para no ser un mala onda” con gente “que nunca te preocupaste qué fue de su vida”. “De alguna manera los vínculos empiezan a ser cualitativamente distintos”, superficiales, “porque es realmente imposible realmente involucrarse con lo que está pasando a otra persona si vos tenés 500 personas con las cuales tendrías que tener ese vínculo”.

“Tenemos que preocuparnos desde antes, el problema ahí es la cantidad de datos que estamos entregándole a un puñado de empresas extranjeras, cuyo objetivo es ganar dinero, muy respetable dentro del sistema capitalista, y que tiene muchísimos efectos secundarios”

Enumeró entre los efectos a la eficiencia en publicidad, que la hace más barata, “porque no tienen que pagar el contenido, el contenido se lo damos nosotros”, además de tener al público ya segmentado. Esto hace que los medios tradicionales, tanto lo periodístico como la ficción “no puedan competir con estas plataformas”.

Otro es la manipulación de opiniones a través de la emotividad: “se puede encontrar cuales son los miedos y los deseos de las personas para favorecer ciertas grietas”. “Se usa también para generar falsas noticias para generar masacres raciales como sucedió en Birmania” recordó.

“El problema es mucho más social y político y requiere políticas mucho más grandes que las que podamos tomar nosotros individualmente”

“La famosa nube es, en realidad, la computadora de otro. Si se rompe, nos quedamos sin nada” remarcó. Y también se refirió a la vulnerabilidad de los sistemas como el voto electrónico: “tiene serios problemas incluso lógicos para funcionar y dar una veracidad como la que requiere un sistema democrático”.

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