En el feriado para recordar al libertador Martín Miguel Güemes, el Presidente del partido político Unidad Popular de Salta e historiador Daniel Escotorín pasó por el aire de Sobre la Hora y remarcó que la construcción de Güemes en la región implicó “una configuración no solamente militar sino que había allí un componente social y político”.

“Es el único militar de rango que murió en combate, porque Güemes es herido el 7 de junio de 1821, cuando una partida de españoles con sectores de la élite salteña ingresa de manera furtiva a la ciudad” para matarlo o capturarlo. “Y si bien logra huir, su agonía se prolonga durante 10 días hasta que finalmente fallece” recordó.

Si bien a partir de 2016 se hace la conmemoración nacional a la figura de Güemes, en Salta siempre fue importante, y siempre hubo “un debate y una disputa que se suele dar siempre en el campo la historia” que está “muy atravesada con lo que ha sido su desempeño militar y político”. Su accionar y sus relaciones le permitieron construir el poder necesario, y diagramar las estrategias para contener las invasiones españolas.

Güemes fue un caudillo que por un lado tuvo una llegada muy fuerte con los sectores populares de Salta, con los gauchos, con el paisanaje, y eso le permitió poder construir no solamente un poder militar con el cual se enfrentó a los españoles en seis invasiones; sino que también le permitió construir un poder político local, porque él es elegido gobernador de una manera muy particular ya que en ese momento, de 1810 hasta 1820 las autoridades de las provincias y de las ciudades, eran elegidas por Buenos Aires. En el caso de Güemes, es elegido por el Cabildo local pero a su vez a partir de una fuerte presión y una especie de movilización de los sectores populares que pugnaban para que él fuese nombrado en su cargo”

Esta designación le costó su relación con el Gobierno Central y con los sectores elitistas de su región. Incluso, un año antes de su muerte se produjo la Batalla de Cepeda “que marca el inicio de las guerras civiles entre unitarios y federales”. Destacó la paradoja de que mientras en el norte se seguían desarrollando las guerras por la independencia, en el centro del país ya comenzaban las guerras civiles. “Güemes en ese sentido ya no cuenta con el favor de Buenos Aires” por su rol de caudillo y por “cierta rebeldía” a este gobierno central “a pesar de su muy buena relación con el General San Martín“.

Güemes fue fundamental para la campaña libertadora de San Martín al Alto Perú, en una estrategia de ‘pinza’ para cercar por tierra y por mar al ejército realista, luego de la disolución del ejército del norte enmarcado en las diferencias con el Gobierno Central de Buenos Aires. “El rol que ocupa Güemes allí es el de contener todas estas invasiones” apelando a una “guerra de guerrillas, que se conoce como la ‘guerra gaucha’ que eran sus paisanos, todos los gauchos de la zona“.

“Es toda una configuración no solamente militar que es lo que se suele remarcar oficialmente, sino que había allí un componente social y político. Cuando Güemes es herido, es por una conspiración de la élite salteña que permite que una avanzada española penetre clandestinamente en Salta, porque en el mes de mayo se había producido en Salta “la revolución del comercio”, que fue una especie de rebelión de las clases altas salteñas para deponerlo”

El odio de las élites fue por la creación del “Fuero Gaucho” que era la eximición de deudas para los gauchos, arrebatándole a la justicia la posibilidad de castigarlos. “Estamos hablando de un sector con escasos recursos, a veces con nula instrucción, gente de campo, gente muy ruda, muy elemental” explicó. Güemes consideraba que los gauchos estaban ofreciendo su vida para contener las invasiones españolas, y a la vez obligaba a los sectores pudientes a realizar contribuciones para sostener la guerra contra los españoles.

“Hoy lo podrías comparar con los piqueteros, en otros momentos con los cabecitas negras o los descamisados de los años 40” frente a una élite que se autodefinía como ‘la clase decente’.

“Que Güemes y Urtubey están en las antípodas, no debe caber ninguna duda. Cuando uno repasa algunos de los apellido que se habían complotado contra Güemes se va a encontrar con apellidos que fueron parte durante muchísimas décadas con lo que es la oligarquía salteña”

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