Finalmente, el subsecretario general de la Presidencia Valentín Díaz Gilligan presentó su renuncia a la Presidencia a partir de la publicación del diario español El País de una cuenta offshore por 1.2 millones de dólares de su propiedad en Andorra. Su abdicación llegó luego de que los máximos dirigentes del gobierno intentaran, sin éxito, defenderlo. La Oficina Anticorrupción dirigida por Laura Alonso corroboró que el Díaz Gilligan no había informado en los anexos reservados de su declaración jurada en 2015, cuando era funcionario porteño.

Para entender qué es lo que sucede en el ‘mundo offshore’, Sobre la Hora conversó con Tomás Lukin, periodista especializado en temas económicos y uno de los autores del libro Argenpapers que muestra cómo funciona el poder económico en Argentina. “El mundo offshore es la forma que tiene hoy el empresariado a escala planetaria de realizar sus negocios” declaró Lukin, y agregó que ya que un tercio de los miembros del gabinete inicial del gobierno provienen del sector privado, la tenencia de fondos en paraísos fiscales “es la regla y no la excepción, eso explica que los funcionarios del gobierno en el universo”

El periodista explicó que las guaridas financieras y tributarias en el mundo (Suiza, Estados Unidos, Panamá, Islas Caimán, Islas Vírgenes, entre otras) operan de forma interconectada y ofrecen beneficios fiscales y la posibilidad de ocultar activos financieros. “Son sociedades que controlan una a la otra de manera encadenada alrededor del mundo y que hacen muy difícil rastrear la verdadera identidad de los dueños” esclareció Lukín. La única forma de que se sepa es a través de publicaciones como los Panamá Papers, los Paradise Papers, o los datos que está accediendo el diario español El País.

De esta manera fue que Díaz Gilligan ocultó la cuenta en Andorra: la estructura del servicio tenía escalas en Uruguay y en Inglaterra, y la sociedad que controlaba el fondo hacía una parada en Panamá y después en Londres.

Lukin explicó que no hay gradientes de responsabilidad en el mundo offshore, ya que los usuarios pueden ser facilitadores, administradores o beneficiarios finales o ambas cosas. En el caso de los funcionarios argentinos, no solo recurren a los beneficios de estas estructuras offshore sin pagar impuestos en el país, “sino que también son una fuente permanente de inestabilidad que está en la raíz de todas las crisis que tuvimos en nuestro país del 76 en adelante” declaró.

En este sentido, comentó que es la Justicia la que debe determinar el grado de criminalidad de cada beneficiario, si tuvo honorarios o no. “Tecnicamente, Diaz Gilligan es el beneficiario, el responsable de controlar y administrar una cuenta por 1.2 millones en andorra, no declarada” dijo Lukin, razón por la cual el Gobierno planteó que esa cuenta es anterior a su llegada a la secretaría general de la Presidencia. Sin embargo, para el periodista discutir las responsabilidades hace que “nos olvidamos de la relevancia que tiene el mundo offshore para nuestra economía”.

Relacionó el caso con el fondo de inversión Noctua, administrado hasta 2015 por el Ministro de Finanzas Luis Caputo. Este fondo está montado en MIAMI con escalas en Islas vírgenes Británicas, en Islas Caimán y en otros paraísos fiscales y no solo no fue declarado en ese momento, sino que es ignorado por los medios de comunicación. “Caputo es el Ministro de Finanzas, el encargado de pedir deudas” comentó.

En este sentido, el periodista también explicó que los bonos adquiridos por Argentina a 100 años, con una tasa del 7,9% “una tasa elevadísima, que no se comparaba con nada alrededor del mundo, que permitía que los inversores recuperaran lo que ponían en 14 años y gozaran de intereses y ganancias durante otros 86 años” fueron comprados por distintos fondos de inversión. De esta manera, “uno de los fondos de inversión que compró un pedacito a 100 años emitidos por el país, es el mismo foto que era controlado, dirigido y administrado por Luis Caputo”, es decir, Noctua. “Caputo es el que emite la deuda y al mismo tiempo forma parte de lo que compraban deuda” Sentenció Lukin.

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