Fabián Tablado, condenado en 1998 por el brutal femicidio de Carolina Aló quedará el libertad el  28 de febrero del año próximo. En Sobre la Hora hablamos con Edgardo Aló, el padre de la víctima, quien lamentó: «No es un solo hecho aislado, son muchos».

La Sala III de la Cámara Penal de San Isidro le otorgó al femicida 24 años de prisión, dos años después de que matara de 114 puñaladas a su novia, Carolina Alo (16) el 27 de mayo de 1996 en Tigre. Esta semana, el Juzgado de Ejecución Penal Nº 1 de San Isidro aplicó el cómputo de la Ley 2×1, vigente al momento del crimen. Edgardo anticipó en el aire de Sobre la Hora que apelará.

Recordó que le dieron dos años y medio más en 2013 «por su reincidencia, en amenazas de muerte, a su ex mujer»: Tablado se había casado dentro de prisión con Roxana, con quien tuvo mellizas, pero al separarse la amenazó de muerte a ella y a su madre. «El fallo  dice 26 años y medio a cumplir en forma efectiva sin tener ningún otro beneficio» indicó.

También contó sobre el caso de «una evangelista que quiso ver a su hermano en la región y terminó prácticamente casi muerta, porque le quiso clavar una bombilla de mate en el cuello, por el solo hecho de tener pantalones ajustados, así que tuvo que salir, mudarse, irse de donde vivía porque la estaba amenazando constantemente».

Carolina Aló tenía 16 años cuando Tablado la asesinó de 114 puñaladas

Además, remarcó que fueron 114 puñaladas, aunque la Justicia sólo aceptó 113 y 19 golpes, y no reconoció el ensañamiento y la alevosía, y «declararon homicidio simple lo que era una reclusión perpetua más la accesoria, que correspondía 35 años».

«Conozco gente que estaba en un grupo, los neonazis-skinheads, y me comentaban que él se sentaba en un banco de plaza porque no quería pelear con los hombres, él solamente le quería pegar a las mujeres» relató y subrayó: «Así que ya no es un acto solitario sino que es su modus operandi».

En ese momento no existía la palabra femicidio, estaba tipificado como «emoción violenta» y ni siquiera lo vieron todos los jueces de San Isidro. Fueron dos jueces los que dijeron «Homicidio simple», pero, te digo una cosa, ese fallo ya estaba tomado antes de empezar el juicio. Me lo dijo el mismo juez que intervino en este juicio, Fernando Maroto, que Margarita Vázquez, evidentemente le dijo antes de empezar el juicio que ella estaba de acuerdo en reclusión perpetua que era lo que correspondía, pero el presidente Eduardo Maschini le torció el brazo y le dijo que como ella era nueva, tenía que fallar como fallaba él, y de ahí salió el 2×1 sobre homicidio simple.

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