El abogado de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional Ismael Jalil analizó en Sobre la Hora el asesinato a una Silvia Maldonado en Santiago Del Estero. «Acá lo que se ha hecho fue poner en práctica esta doctrina Chocobar, esta resolución 956 de la ministra Bullrich, donde sin firmarlo lo han asumido las policías provinciales, y entonces primero disparan y después legitiman su intimidad» indicó.

«Lo central en todo esto es esta sucesión de hechos que va caracterizando y va dando un clima de época» que no tiene que ver con un policía «malo, loco, una manzana podrida» de forma individual, sino con una forma de actuar sistemática que «además es reivindicada y es celebrada desde lo más alto del Poder» y que supera las líneas partidarias. 

«Hoy nos encontramos con un muerto cada 21 horas por este tipo de accionar policial donde estas cuestiones son las llamadas a abrir mucho los ojos por parte de la ciudadanía en general» porque al mismo tiempo se registra un sistema judicial dispuesto a justificar a las fuerzas. «Acá no hay excesos ni hay abusos, acá hay un concreto homicidio agravado por el uso de su condición de policía, matando como quiso matar, porque nadie saca el arma reglamentaria donde no hay ningún riesgo del otro lado» destacó

Denunció que estos hechos pasaron siempre pero que ahora, tanto Patricia Bullrich como el presidente Mauricio Macri, la gobernadora Maria Eugenia Vidal y el minsitro de seguridad Cristian Ritondo lo celebran porque «apuntan a eso». «Esto evidentemente tiene un grado de respaldo en un sector de la población» pero al mismo tiempo, junto a la generación de terror desde los medios, se busca que la población pida mano dura, lo que «transmite a las fuerzas un envión anímico para salir a hacer lo que hacen«.

Jalil remarcó que no se puede democratizar a las fuerzas de seguridad. «Hay 100.000 efectivos en la provincia de Buenos Aires, casi el 30% está sumariado. Y está sumariado por manguear una pizza, hasta casos como el de Monte. Ese tipo de cuestiones son de raíz en la Policía» indicó.

«Es un problema institucional, es el rol que tiene la Policía, y por más que se digan con las mejores palabras que se quieran poner, y por más que se tengan las mejores aspiraciones de tener una policía democratizada, en realidad estamos desconociendo las razones de ser de esa Policía, que está para disciplinar y ejercer el control difuso en las calles».

Concluyó que en un país donde la situación económica genera exclusión, para sostener la situación el gobierno necesita «tener una ministra como Bullrich, haciendo lo que están haciendo, y tiene que tener una policía que haga lo que le diga la ministra Bullrich».

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