Alfredo GrandeMediante la resolución 0001, la Secretaría de Salud Mental y Adicciones de Jujuy autorizó la utilización de la Terapia Electroconvulsiva, o electroshock. Luego de que trascendiera públicamente, se generó una fuerte polémica que hizo que el gobernador de dicha Provincia diera marcha atrás con la resolución.

El psicólogo Alfredo Grande dio su opinión al respecto en el aire de Sobre La Hora: “El electroshock ha sido un tema paradigmático dentro de los derechos de los pacientes por una psiquiatría no represiva, que es dificil pero posible. Esto no es un tema científico, es un tema político”.

En este sentido consideró que “el tema no es si podemos encontrarle alguna utilidad a la terapia electroconvulsiva, sino que el tema es pensar en el electroshock como la necesidad de seguir shockeando a la gente. Plantear el shock como traumatismo, como ponernos en alerta, de estar esperando que alguien descubra una nueva forma de tortura cultural, además de eléctrica”.

“Eso es lo grave, y lo pienso como un analizador de un momento político donde tenemos que estar especialmente alerta a todos los que quieren shockearnos con distintas cosas. En un sentido metafórico, un tarifazo es un shock”, continuó explicando en Sobre La Hora y agregó que “acá hablamos sobre la legalización de una praxis que existe”.

En esta línea señaló que “hay una política de exterminio en relación a poblaciones vulnerables que es constante; la psiquiatría es un soporte, no es la única disciplina que se encarga de esto. Lo atroz es que lleguen a hacerlo legal, porque adquiere un nuevo nivel de impunidad”.

“La cultura represora instrumenta métodos de tortura todo el tiempo, el objetivo es que la gente sufra”, opinó el psicólogo consultado y agregó que también “una persona electroshockeada no piensa más, es un ataque al pensamiento”.

“Hoy hay un paradigma represivo, supresivo, manipulador, dado por las prácticas más bestiales como el electroshock, o por el electroshock blanco que serían los psicofármacos. Hay muchos medicamentos útiles, pero cuando se hacen a escala industrial, a los laboratorios no les alcanza que se usen sólo cuando hace falta, se tiene que usar siempre, porque si no no es negocio”, agregó Alfredo Grande y concluyó: “Son políticas brutales de sometimiento social”.