Tras la polémica generada por la actriz y cantante Jimena Barón al iniciar una campaña promocional de shows emulando afiches de servicios sexuales, recibimos en nuestros estudios a la fundadora de Ammar y referenta de la RedTraSex, Elena Reynaga, que declaró: «Lo que nosotras queremos es debatir ideas, no que nos descalifiquen, que nos acusen, porque la verdad es que lo que hubo en estos días es eso«.

Además de abrir y visibilizar el debate, Reynaga sostuvo que dicha promoción sirvió «para mostrar a las diferentes compañeras de los diferentes Ammar» de todo el territorio nacional. Las trabajadoras sexuales aprovecharon el envión para explicar «lo que se viene en el momento que presentemos la ley, con qué, con quién y con qué nivel vamos a tener que discutir».

«Nosotras no vamos a pelear contra la iglesia, porque yo tengo en 76 años, 25 de militante y unos 30 de trabajadora sexual, y la verdad es que siempre nos decían «la Iglesia» pero nunca jamás la Iglesia se pronunció contra el tema del trabajo sexual y la prostitución de la manera tan agresiva como lo hace hoy el abolicionismo».

«El abolicionismo habla de que el Estado tiene que trabajar para abolir el ejercicio de la prostitución, no dice que tiene que abolir a las prostitutas» explicó, a lo cual considera «anacrónico» ya que la prohibición comenzó durante la dictadura militar, cuando las trabajadoras no estaban organizadas. Además, Reynaga considera que hay muchos trabajos con distintos niveles de explotación, donde hay distintos niveles de violencias a hombres, mujeres y niñeces más allá de la prostitución.

«En el momento de reforma de la ley no nos dejaron intervenir: cada vez que llegábamos al congreso las reuniones se suspendían, se cambiaban de lugar y no nos decían, por lo tanto esto también hizo el abolicionismo: tenía amigas ahí adentro, diputadas, senadoras abolicionistas que preparaban todo cosa que la presencia de nosotras no esté. El único que leyó completo el documento nuestro el día que se reformó la ley fue el compañero Claudio Lozano».

«En las redes hay mucho abolicionismo de escritorio» que viene de sectores académicos, blancos o privilegiados: «hay grandes mentes intelectuales académicas que suponen tal cosa y pareciera que tienen mucha más validez que las que hacemos el campo, y entonces no es todo lo mismo» criticó. Y subrayó que esas posturas «fueron acorralándonos» y que desde el cierre del Rubro 59 «en adelante estuvimos peor».

«La clandestinidad y el acorralarnos cada día más, el efecto que tiene contra la trata, es mayor, y entonces también eso que el proxenetismo se modernice» expresó. Desde Ammar y la RedTraSex trabajan para explicar «que trata de personas no es igual a trabajo sexual, son totalmente distintas: una cosa es un delito que nosotras por supuesto estamos en contra de ese delito, y otra es el trabajo sexual de mujeres mayores de edad que están en ese trabajo por consentimiento propio».

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