A 10 años del Golpe de Estado en Honduras, nuestra columnista internacional de Sobre la Hora Isabel Rauber, entrevistó al aire a Gilberto Rios Munguía, Resultado de imagen para Gilberto Riosde la Dirección Nacional del Partido Libre. «Parecería que estamos al borde a una situación como la que se dio en Ecuador, en Bolivia, o en la propia Argentina en su momento cuando justamente se había agotado la partidocracia, y el neoliberalismo había penetrado tanto que, el hartazgo y las poblaciones pues tomaron las calles por asalto e hicieron cambios importantes» reflexionó.

«Hemos caracterizado esta situación de hoy como 10 años de profundización del neoliberalismo en el marco de 10 años de dictadura, de golpe de Estado que ha pauperizado la vida de los hondureños y las hondureñas», mientras se formó también «una fuerza política y social y una conciencia que antes del golpe no existía», afirmó Ríos.

 

«Esta fuerza, si nosotros las comparábamos con las fuerzas nacionales, hace mucho tiempo se hubiera revertido este golpe. Pero lo que tenemos en realidad es una dictadura apoyada por Estados Unidos, más en las últimas semanas se ha visto justamente la presencia de los marines norteamericanos en el país y fue toda una agudización de las contradicciones que, solo se pueden mantener ellos en el poder y en un relativo equilibrio por este respaldo de los Estados Unidos»

Destacó que los distintos sectores de la sociedad civil están organizando tomas de calles y rutas y enfrentamientos con la policía y otras fuerzas de seguridad. Hay tres principales fuerzas «que se oponen a todo el modelo y a toda esta embestida norteamericana y de la oligarquía hondureña». La principal es la del Partido Libertad y Refundación, que «fue víctima de fraude en 2013 y 2017, en ambas ocasiones con mucha represión y con muchos muertos».

En segundo lugar puso a la Plataforma en Defensa de la Salud y la Educación, comandada por los gremios del magisterio y ministerial del sistema público y que aglutina a organizaciones de la sociedad civil, «por la no privatización de la salud y la educación, y que es el que llevó en las últimas semanas fue el que llevó a que estas contradicciones se volvieran tan fuertes» y tomaran trascendencia internacional.

«Y una tercera fuerza son las Fuerzas Comunitarias, de resistencia y oposición que han representado brotes insurreccionales a nivel nacional, que se oponen a la barbarie» y demandan la renuncia del presidente Juan Orlando Hernandez. «Honestamente no hay una sola fuerza de vanguardia que esté a la cabeza de todo esto» y que no están articuladas entre sí.

También recordó que «no es la primera vez que había una rebelión policial importante» con efectivos que se niegan a reprimir al pueblo. La primera fue durante el golpe de Estado, la segunda con el fraude electoral de 2017; «y la tercera es ahora» donde las fuerzas además de su justo reclamo salarial, tienen un planteamiento político en defensa de la salud y la educación pública. «Nos parece que justamente como ellos tienen presencia nacional pueden hacer una medida de lo que pasa en el país» con organismos de inteligencia, «y sabían que no iban a rebatir las fuerzas del pueblo» señaló Ríos Munguía.

«Hay un claro rompimiento del bloque hegemónico del poder que se está manifestando» ya que también se oponen sectores de la Iglesia Católica y del mundo empresarial. «También se rumorea mucho un rompimiento en el Ejército» comentó y remarcó: «lo único que está manteniendo a JOH en el Poder, es EEUU«.

«Yo quiero recordar el papel que ha tenido Honduras en la región centroamericana y el Caribe. Desde 1954 cuando se da el primer golpe de Estado en América Latina, contra Jacobo Árbenz (Guatemala) las tropas salieron justamente de territorio hondureño. En el ’65 las tropas aéreotransportada contra Juan Bosch en República Dominicana salen también de aquí. En los años 70 el Ejército también reprimió al EZLN en la frontera con El Salvador. En 1980 fuimos territorio de la Cuarta Revolución Nicaragüense. En los años ’90 de aquí salieron las tropas para la invasión de Panamá. En el año 2000, por ridículo que parezca, mandamos tropas a Irak. Y en fin. Hemos tenido un historial de ser justamente el agresos de nuestros vecinos y nuestros hermanos latinoamericanos por esa presencia norteamericana»

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