Horacio Fernández, director del Instituto sobre Estado y Participación, uno de los autores del proyecto de ley de Emergencia Tarifaria Nacional, conversó con Sobre la Hora tras la multitudinaria marcha de gremios y organizaciones al Congreso y al Ente Nacional de Regulación de Energía. “En manos privadas pasa esto: márgenes de ganancia que multiplican por 10, por 20 la ganancia de las empresas y tarifazos del orden del 700, 1000, 2000%. Esto es lo que hay que frenar” disparó.

Fernandez resaltó el trabajo de los investigadores del IDEP de ATE sobre el proyecto, que establece dos aspectos: “Por un lado solicita al ejecutivo que se declare la Emergencia Tarifaria, es decir, suspender los últimos aumentos, retrotraer la situación a los valores de fines de 2018 y revertir la decisión de traspasar la Tarifa Social a la Provincia” porque habrán provincias que no lo pueden sostener.

Para pensar en un mediano y largo plazo, es poner en discusión seriamente una reorganización total del sistema energético” desregulado desde los ’90. Hay diferentes empresas privadas encargadas de la generación, de la transmisión y de la distribución, por lo que cada una “pone su margen de ganancia” por lo que las que están en el segundo y tercer eslabón incrementan sus utilidades, “que es lo que terminamos pagando cada uno de los usuarios”.

“Hay que volver a pensar un sistema integrado de energía, no en un sistema tupamarizado, como el que tenemos; cuál es el rol del Estado y ahí cuál sería el rol de YPF como empresa testigo, no nos olvidemos que el gas es uno de los principales insumos de energía eléctrica. Cómo se piensa en los costos de producción en pesos, y no tarifa dolarizada como tenemos. Cómo se hace una auditoria integral sobre las empresas, ya sean generadoras, de transmisión o de distribución, y donde no hay cumplimiento de los marcos regulatorios esas auditorías se revierten y se avanza hacia una nacionalización de ese servicio con control de la comunidad”

Mientras las tarifas eléctricas aumentaron entre el 700 y el 2000% y las del gas, un 2000%, las empresas, “por ejemplo, Edenor y Edesur, han aumentado 223 y 215% respectivamente su ganancia con respecto a 2015. Las distribuidoras de gas, han aumentado por 24 su ganancia” frente a una pérdida del salario real “que ronda el 13 y el 15%” o mayor, en el sector de los trabajadores y las trabajadoras.

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