Ianina Tuñon, coordinadora del Observatorio de la Deuda Social de la UCA explicó en Sobre la Hora el nuevo informe que revela el aumento de los niveles de pobreza estructural de los niños en Argentina.

Explicó que el estudio “presenta varias medidas de pobreza infantil, una de ellas es la pobreza por ingreso, la otra es la pobreza multidimensional”. La primera refiere al nivel de ingresos en las familias que bajó dos puntos respecto a la medición del año pasado, mientras que la pobreza multidimensional toma siete dimensiones de Derechos Humanos vinculados a alimentación, saneamiento. vivienda, salud, acceso a la información y la estimulación y educación.

Tuñon expresó que las mediciones se vienen haciendo desde 2010, donde comenzaron con un resultado del 65.8% en el nivel de pobreza infantil, “y llegamos a un 62.5 actualmente” comentó, sin embargo en comparación con el 2015 “estábamos en un 60.5, en el 2016 60.4, y ahora subimos a 62.5”.

Dentro del 62.5% de pobreza, “tenemos alrededor de un 17% que tiene dos o más privaciones y tenemos un núcleo más crudo que ese alrededor de un 6% que tiene 4 o más privaciones” dijo refiriéndose a las dimensiones con las que trabajan. Específicamente, el estudio revela que 1 de cada 10 chicos tiene dificultades para acceder a la alimentación; hay un 25% que no accede al agua o incluso que no tienen inodoro en sus casas; un 30% en condiciones de hacinamiento crítico; seis de cada 10 nunca concurrieron a un médico en el año; un 20% sin tecnologías para acceder a información; y un 18,5 está en situación de déficit educativo.

“Durante estos 8 años no pudimos perforar el 8,7 con 9,6% de chicos que experimentan situaciones de hambre” destacó la directora del Observatorio de Deuda Social y afirmó que “más allá de las estimaciones, de las asignaciones familiares, aún cuando existe Asignación Universal por Hijo, no pudimos erradicar el hambre de la Argentina, lo cual nos habla también de los límites que tiene la transferencia de ingresos que son necesarias porque si no se hubiese disparado este indicador pero que también es un límite”.

Advirtió que de igual manera el acceso a la vivienda y a la salud tienen límites estructurales como con el acceso a la información o la educación. “Pero hay otras que son de mucha de más difícil reversión porque implican transformaciones mucho más profundas de la Argentina”. “La política el transformar la vivienda y no vivir en condiciones de hacinamiento implica que hacen mejoras sustantivas al nivel de los ingresos” declaró.

También problematizó la falta de estimulación temprana y comentó que “hay varios indicadores que tienen que ver con qué pasa en el mundo de privado de los hogares”. Desde el organismo consideran défisit “cuando los niños experimentan privaciones” relacionadas a la educación y al juego, y cuando “se utiliza el maltrato físico y verbal como forma de disciplinar”. “Pero también es muy interesante observar y por eso hemos incluido el indicador que al igual nivel de pobreza o de capital educativo, cuando el niño asiste a la escuela en su casa se empieza a generar un círculo virtuoso y ahí sí cabe mayor estimulación en esos hogares” declaró Tuñon.

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