El Juez Federal de Brasil Sergio Moro emitió el jueves ordenó la detención del Ex Presidente de Brasil y dio plazo hasta las 17:00hs del viernes para que se entregue a la Policía Federal de Curitiba. La doctora en filosofía y especialista en política internacional Isabel Rauber analizó la situación en Sobre la Hora y afirmó que se puede ver en los procesos de neogolpismo en América Latina, “la judicialización de la política como un nuevo modelo de destitución, de golpe de ataque a los gobiernos”.

Manifestó que el proceso empezó con la destitución de Dilma Rousseff y con la convicción de que “hay que sacar al PT, hay que terminar con esas políticas”. “Realmente había un clima de desesperación, porque todo parecía anticipar que se le iba a otorgar el hábeas Corpus” contó Rauber, pero que hubo una ministra, Rosa Valmer, que por las presiones sobre todo del sector militar, cambió el voto con respecto al Habeas Corpus. “Lo dijeron claramente: nosotros vamos a cuidar el orden” explicó y afirmó que restablecer el orden significa “obligar a los miembros de la justicia a condenar a Lula sin pruebas un avasallamiento total anticonstitucional”.

“La injerencia de Estados Unidos va a tocar dos elementos, va a tocar la cuestión geopolítica de los propios intereses de Brasil” dijo la doctora y analizó que por un lado hay “un trabajo silencioso sobre las fuerzas armadas para recuperar las posiciones de la doctrina de seguridad nacional”.

Por otro lado, la injerencia se manifestó en contra de un proyecto autónomo de defensa iniciado con los gobiernos petistas. “Estados Unidos no soporta ningún país que no esté absolutamente subordinado a sus designios, si no lo soporta la economía mucho menos en la defensa, porque tener autonomía en defensa es tener autonomía de decisión” afirmó.

“Cuándo confluyen las dos cosas, un sector se asocia a los negocios y el otro sector se asocia por cuestiones ideológicas, sabemos que las consecuencias de la intervención de los militares en la política son funestas, experiencia hay de sobra” declaró Rauber.

“La gente está como atónita, sí hubo manifestaciones en las calles, hubo acompañamiento frente a la sede, pero no esperaban que saliera las pocas horas el autos de encarcelamiento” manifestó y dijo que cree que “cada vez más a la vista y eso que hay grandes movilizaciones gran resistencia”.

También explicó que las clases medias brasileras les molesta “ver a los pobres deambulando por la ciudad, que vayan a las universidades, es terrible, porque se asienta sobre una dominación del prejuicio, del racismo, de la exclusión social”. “Además siente que le están sacando derechos que ellos son los que los están pagando a los vagos” contó la doctora.

“Está muy difícil y sobre todo porque es parte de una telaraña, no solamente del poder de Brasil sino de una telaraña del ingerensismo norteamericano” afirmó Rauber y llamó a prestar atención porque “está Bolivia y al lado y hay otro que le tienen un hambre bárbaro. Y ese otro se llama Evo Morales”.

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