A un año de la Tragedia de Moreno, en Sobre la Hora hablamos con Juan Mascaró, Director de “Escuela Bomba”, que sufrió la censura de la proyección del documental, por parte del INCAA previo al estreno en el Cine Gaumont. “Es muy importante que a esta altura de las circunstancias sigamos organizados, en la calle, luchando, porque es muy difícil seguir sosteniendo estos procesos de movilización” reflexionó.

Como método de protesta, la película se proyectó en la calle con la participación de más de mil personas. “Es la primera vez que nos ocurre como asociación, formo parte de DOCA es una asociación de documentalistas, existimos hace 10 años y estrenamos películas todos los años, y situación así no se vivió nunca, incluso tenemos estrenadas películas no producidas por el Instituto pero que encontraron lugar en los espacios INCAAs ” comentó.

Sin embargo, la censura abrió las puertas de sindicatos, escuelas, centros culturales, salas privadas que piden la película: “Nunca calculamos que el rebote iba a ser tal y que la posibilidad de distribución, exhibición, de mostrar la película hoy es mucho mayor que la que tenía” comentó.

Mascaró celebró que sea en el Departamento de Educación de la Universidad de Luján hayan apoyado el proyecto documental: “Hay una gestión actual que entendió un poco la idea de que la Universidad no puede quedar dentro de su muro, que los trabajos de comunicación y audiovisuales no pueden referirse a las cosas que suceden en la Universidad”. Las filmaciones fueron realizadas por gente de la Universidad “primero qué estaba pasando en esos días posteriores, y después aparecieron otras líneas temáticas en la película, que tienen que ver con el recorrido histórico” y en qué momento los Estados dejaron de hacerse cargo del mantenimiento de las Escuelas.

“Fue muy emocionante, porque en la precariedad de una proyección callejera, aun con los inconvenientes que eso implica, muy lejos de la comodidad que tiene la sala de cine- Así y todo el público que estaba, que era un público muy ligado a la educación, muchos docentes, se emocionó mucho; nos vinieron a hablar mucho de la película cuando terminó; participó activamente; aplaudía en algunas partes, abucheaba en otras; había ahí como un clima muy popular que a nosotros nos pareció muy valioso. Ni hablar de la cantidad de gente que desbordó cualquier espectativa”

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