A un año del acuerdo con el FMI, el columnista de economía de Sobre la Hora, Alejandro López Mieres, analizó el  el impacto de las decisiones políticas en la economía y las perspectivas en torno a las elecciones: “Pareciera que quieren mostrarle al mundo la capacidad de poder gobernar el país en el contexto del acuerdo“.

Para el pueblo el acuerdo fue “traumático y espantoso”, pero para los mercados no es un problema: “tiene que ver con la capacidad argentina de poder honrar sus deudas” explicó el economista del IPyPP y profundizó: “Argentina se quedó sin dólares, sin la capacidad de poder generarlos genuinamente, y si uno ve el balance camiario hay algo muy interesante: en los primeros cuatro meses del 2018, la cuenta corriente cambiaria, que son el balance de dólares que genera el país, estaba en 6 mil millones negativo; los cuatro primeros meses del año 2019 está en mil millones positivo“.

Esta supuesta mejora en el balance se explica con el impacto del ajuste y la devaluación sobre todos los sectores de la economía. Principalmente, destacó el sector de las importaciones: “Bajó de 16 mil millones a 10 mil millones, por supuesto, como contrapartida de la incapacidad de consumo de la gente y del golpe que tuvo el salario real”. Y por otro lado, subrayó que la pérdida por Turismo se redujo a la mitad, y que antes era “una de las principales fuentes de pérdidas de dólares en el país”.

 “Lo que se mantiene relativamente constante es la fuga de capitales que el FMI con los dólares que le está permitiendo vender al BCRA la sigue alimentando. Pero quiero mencionar el objetivo principal del acuerdo con el Fondo: la generación de dólares genuinos por parte de la Argentina por medio de uno de los ajustes brutales más grandes que se conocen en la historia, porque las consecuencias económicas y sociales que nosotros tuvimos implica una caída del salario real en un año de un 15 y un 20%, y que se va a seguir complicando”

También explicó que el gobierno no está invirtiendo para generar mejores condiciones que ayuden al crecimiento de la economía, y eso tampoco alienta las inversiones del sector privado. Se puede convivir con déficit si en el resto de las ramas, se genera trabajo: “Si uno analiza la inserción en el mundo es mejor tener superávit comercial” pero para generar un “tipo de cambio competitivo” se necesita bajar el salario en dólares, o sea, pobreza.

“Ese 10,1 (de desempleo) es gravísimo, se pone en línea con lo que pasó en el año 2014, pero ahora es mucho más grave. Ahora uno puede observar el aumento en la población económicamente activa, que quiere y está en condiciones de trabajar, pero este aumento directo en la desocupación esconde otro problema que tiene que ver con la desocupación encubierta: aquellas personas que tienen un trabajo pero también salen a buscar trabajo”

“Si nosotros analizamos el 1er trimestre de 2019 estamos hablando de 5 millones 400 mil de personas entre desocupados y de personas ocupadas que buscan trabajo“, es decir, el 10,1% de desocupación no alcanza a dar cuenta de la gravedad de la situación, ya que no refleja la desocupación encubierta. Esto genera presión en el mercado de trabajo, que en términos marxistas se conoce como “ejército de reserva” y que sirve para bajar salarios. “Esto es el proceso que está concatenado y especular que tenemos con la mejora en los números externos” y que hacia adentro del país genera pobreza, también en sectores que tienen trabajos estables; y presión en el mercado laboral.

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