Nuestro columnista de economía Alejandro López Mieres analizó en el aire de Sobre la Hora los alcances de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva.

El proyecto enviado al Congreso «tiene dos puntas: una la estrictamente formal» que, «dada la emergencia pública, de materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, energética, sanitaria, social, o sea todo» por la necesidad de tomar medidas urgentes, por lo menos hasta marzo.

«Todo esto hay que hacerlo en un contexto de prudencia fiscal y monetaria» remarcó, por lo tanto, las medidas apuntan a «reconstruir una caja fiscal con reformas impositivas que tienen un sesgo progresivo». Además contempla medidas para la gente como el congelamiento de las tarifas, la baja de la tasa de interés, baja de los medicamentos, precios cuidados, entre otras cosas. Pero, en el intento de no aumentar el déficit, «el punto más polémico de la ley es la suspensión de la fórmula de movilidad jubilatoria».

Mientras tanto, habrá un financiamiento del Tesoro, otro en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Anses y otro en el BCRA «en teoría para pagar deuda». En este sentido, ya bajó el riesgo país porque se apuntó a recomponer el valor de los bonos públicos.

Entre ayer y hoy, los mercados financieros, estaban de fiesta: los bonos públicos de una depresión terrible, de un contexto en el cual se esperaba un default inmediato, de una decisión política que aparentemente se iba a tomar respecto de la suspensión de pagos, en este momento están de fiesta asumiendo que hasta que se reperfile la deuda, o hasta que se reestructure, los pagos van a seguir

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