Sobre la Hora conversó con Lucas Marisi, abogado de los vecinos afectados por el Aeropuerdo de El Palomar al que se le subió la categoría y podrá operar más vuelos por día. “Hoy solo estamos sufriendo el 10% del infierno que se esperan, porque el gobierno ha dicho que pretende operar hasta 300 vuelos diarios” expresó.Logo

Marisi indicó que hay una política de Estado que “si para ejecutar ese plan tiene que arruinarle la vida a miles de vecinos de Hurlingham, Morón y 3 de Febrero, lo va a hacer“. “Es un aeropuerto trucho” muy pequeño, “es el monumento a la competencia deslealya que las aerolíneas low cost “se ahorran sumas millonarias de lo que cuesta operar en los aeropuertos como Aeroparque, Ezeiza, que cumplen las medidas ambientales y de seguridad“.

Denunció que el Estado fomenta el funcionamiento del aeropuerto de El Palomar que “es sumamente nocivo, contaminante, y peligroso” para ir en contra de la Aerolína de bandera: “Sin el aeropuerto de El Palomar se le cae la viga maestra de su plan de revolución de los aviones indiscriminada y peligrosa“.

El abogado afirmó que es ilegal la resolución que permite más vuelos, ya que hay una presentación hace un año ante el Juzgado Federal de San Martín “y sin embargo la situación del aeropuerto trucho de El Palomar sigue siendo la misma”.

La Ley General del Ambiente de Nación y de Provincia dice que cualquier tipo de emprendimiento, actividad aeropuertaria, obras o actividad aerocomercial, previo a su ejecución debe cumplir un procedimiento de evaluación de impacto ambiental” que se tramita en Secretaría de Ambiente de la Nación y ante la OPDS de la Provincia. Ahí se emite la Declaración de Impacto ambiental que permita la habilitación del aeropuerto “si es ambientalmente apto”.

Este procedimiento, para el aeropuerto de El Palomar nunca se realizó: “y en consecuencia no existe el acto de declaración del impacto ambiental“. “La ausencia del incumplimiento de la ley trae como correlato directo que hoy día estamos sufriendo los vecinos más de 35 vuelos diarios” después de muchos años donde habían muy pocos vuelos militares. Por lo tanto, los vecinos y vecinas sufren “un estado de ansiedad permanente”; los aviones pasan por arriba de las escuelas; hay gente con afecciones respiratorias o que se automedican para dormir.

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