La legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó el nuevo Código Urbanístico y de Planificación para CABA. Sobre la Hora consultó a la ingeniera María Eva Koutsovitis, integrante de la Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria y de la CTA Autónoma Capital, que remarcó: Logo El Pro no ha escuchado a los cientos de vecinos que en las audiencias públicas se han pronunciado en contra de este Código“.

Con el voto unánime de Cambiemos y la oposición en contra, además de cientos de manifestantes en las calles, se trató y aprobó este código que “viene a legalizar un modelo de ciudad que es este modelo de ciudad negocio, que muchas organizaciones, asambleas de vecinos vienen rechazando y denunciando” afirmó Koutsovitis.

“En lugar de resolver los problemas de la ciudad” relacionados al acceso a la vivienda, a la infraestructura, el transporte y la integración de barrios populares, beneficia a los sectores inmobiliarios, “permite, por ejemplo, mediante una forma que es el enraze, elevar las alturas de las construcciones” explicó. Desde las organizaciones se preguntan para qué elvarlas “si en realidad tenemos entre 100.000 y 200.000 viviendas ociosas”.

“También nos preguntamos: si parte de la gestión de Larreta es urbanizar los barrios populares para poder integrarlos al resto de los barrios de la ciudad, ¿por qué el Código Urbanístico destina de sus 900 páginas solo una a los barrios populares?
También nos preguntamos: ¿Por qué si el problema en la Ciudad es resolver las inundaciones en la cuenca del Medrano, no tenemos herramientas concretas en el Código Urbanístico para resolver este problema?
¿Por qué si unos de los problemas tiene que ver el acceso a los servicios básicos en los barrios populares, servicio de agua, servicio de cloaca, tampoco contamos con herramientas concretas para poder resolverlo?
¿Por qué tampoco tenemos herramientas concretas para resolver el problema de las superficies verdes absorventes? la Ciudad tiene un déficit en superficies verdes absorventes: la OMS establece entre 12 y 15 m2 en superficies verdes por habitante y nosotros en promedio en la ciudad tenemos 6″

Por un lado, aumenta la capacidad constructiva. Por otro lado ese aumento habilita además a generar unidades habitacionales de proporciones muy reducidas” explicó, y remarcó que el objetivo de eso no es resolver el problema de la vivienda sino beneficiar la especulación inmobiliaria. “También pone en riesgo los servicios públicos que ya están colapsados en la ciudad” advirtió.

Koutsovitis concluyó que el nuevo Código Urbanístico “viene a regularizar muchas ilegalidades en relación a distintas obras que en la ciudad de Buenos Aires se llevan a cabo“, respecto de construcciones ilegales. “Lejos de resolver, lo que viene es a legalizar un modelo de ciudad exluyente, que expulsa, un modelo de Ciudad pensado para un determinado sector que en definitiva responde a los negocios inmobiliarios” subrayó.

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