Nicolás Groper, vecino del Bosque Peralta Ramos, dialogó con Sobre la Hora luego de que se diera a conocer el dictamen que revoca la prisión domiciliaria al represor Miguel Etchecolatz.

Desde un comienzo, los vecinos y vecinas del Bosque Peralta Ramos se alertaron sobre la posibilidad y luego la confirmación de que el genocida iría a vivir a una de las casas del barrio. “Fuimos todo un grupo de gente que no nos conocíamos, algunos nos conocíamos con otros, pero el grupo en sí no se conocía” relató Groper. Luego de conocer la noticia muchos de los habitantes comenzaron a vincularse hasta llegar a ser 70 personas organizadas: “empezaron a llegar mensajitos de whatsapp diciendo ‘Esto no puede ser, no puede pasar, no nos podemos quedar de brazos cruzados’; un grupo se juntó en una esquina, otro grupo se juntó en otra esquina, después nos fuimos encontrando todos“.

En el momento de enterarse de la resolución, los Vecinos sin Genocidas estaban en una reunión. “Hoy era un día que nos íbamos a juntar que ya lo teníamos planificado como para ir viendo que otra acción íbamos a hacer y mientras estábamos en el medio de la reunión nos empezaron a llegar llamados, mensajes, contándonos que la justicia la verdad que hizo lo que tenía que hacer y revocó la domiciliaria a Echecolatz”. “Estamos acá y nos pensamos quedar hasta que se lo lleven” remarcó Groper.

“Pudimos demostrar y se puede demostrar que con la organización y con la unión de la gente por una causa justa se pueden conseguir cosas y se puede revocar una medida injusta” declaró.

Añadió que Echecolatz no es una persona más, ni un genocida más, “es como muy emblemático lo que hizo” y que era “impresionante la cantidad de comisarios que entraban a la casa a saludarlo“. “No fue casual que pueda salir tranquilo un día sin decirle a nadie a la clínica Colón, justo la tobillera no andaba” reflexionó y subrayó que “la gente de Pampillón (el dirigente Neo-Nazi de Mar del Plata) lo fue a visitar, se sacaba fotos al frente de la casa, decían que iban a perseguir a todo aquel que se atreva a molestar al ‘pobre viejito’ “.

Ojalá que esto sirva como un disparador para que en otros barrios otra gente vea que es posible, la organización popular y la unión de la gente para estas causas que son nobles, que son justas, que se pueden conseguir los resultados deseados” dijo y explicó que la intención de los Vecinos sin Genocidas es “es seguir participando en cuanto barrio necesite, en cuanto barrio exista un genocida” porque “esto recién empieza, hay gente que nos llama y nos escribe de todo el país”. “Etchecolatz es una persona emblemática pero no por eso vamos a descuidar a los otros catorce” declaró.
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