Ricardo Peidro, Secretario General de la CTA Autónoma y Secretario de Adjunto del Sindicato de Visitadores Médicos explicó en Sobre la Hora los motivos del acampe frente al Congreso Nacional para denunciar despidos masivos en laboratorios farmacéuticos. Subrayó que la AAPM “es un sindicato con más de 70 años, y sobrevivió a estas cosas, seguramente también vamos a salir adelante de esta”.

La AAPM busca visibilizar el conflicto, en particular con el laboratorio Elea Phoenix, perteneciente a la familia Sielecki-Gold, quienes ocupan el 9no lugar entre las familias más ricas del país según la revista Forbes. Mientras diversificó sus empresas y compró laboratorios, declaró un proceso preventivo de crisis “para poder despedir compañeros y compañeras con el 50% y en tres cuotas” explicó. De los 120 que intentaron despedir, solo pudieron acordar 30 despidos con el 100% de las indemnizaciones.

“Es lamentablemente transversal a lo que está ocurriendo con todas las patronales, especialmente las nacionales, que es una acción antisindical furibunda: mandar un telegrama como si no existieran leyes ni convenio internacional a 26 representantes gremiales. Un telegrama de despido sin justificación. Va en consonancia con un tratamiento hacia la organización de los trabajadores y trabajadoras de tratarlos de mafiosos; y todo lo que complique sus intereses, y más la industria farmacéutica que no tiene ninguna regulación, tienen esa acción”

La carpa fue instalada el miércoles 10 de julio y estará en el Congreso para visibilizar el conflicto: “explicando cuál es la situación porque sabemos que la industria farmacéutica, es difícil discutirla en los medios de comunicación, porque tienen la pauta publicitaria“. Además, algunas ramas de esta industria financia, por ejemplo, producciones audiovisuales.

Igual logramos atravesar a veces el silencio y mostrar cuáles son todas las caras de la industria farmacéutica, entre ellas la que es ganancia pero también atacara la organización sindical, negarse a la firma de paritarias” remarcó Peidró. A pesar de ser una industria investigada y “cuestionada en el mundo”, buscan “tapar sus huellas y saben cómo hacer las cosas para no aceptar ningún tipo de regulación”, intentando disciplinar a las organizaciones y sindicatos que se le oponen.

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