A partir de la apertura del espacio Ñande Roga (“Nuestra casa” en lengua guaraní) en el barrio porteño de San Telmo, en Sobre la Hora hablamos con una de las impulsoras del proyecto, la Secretaria de Género de la CTA Autónoma Capital Clarissa Gambera. “Aprendimos a lo largo de este tiempo que cuando estamos juntas, cuando estamos organizadas,que cuando podemos sentarnos a pensar estrategias, las cosas van a saliendo mejor” declaró.

“Estamos muertas de emoción” porque es un proyecto que “venimos amasando a partir de la demanda de las compañeras de las organizaciones sociales pero también de los sectores de laburo, que nos llamaban al teléfono celular con situaciones gravísimas y salíamos corriendo” de manera individual.

“La violencia es tal y hay tantas situaciones tan distintas y tan complejas que ya no nos alcanzaban las respuestas individuales, así que hacía falta tomarlo de conjunto, como organización. Ya no podía ser un tema de la Secretaría de Género o de las mujeres, o de las delegadas como nos pasaba en los sectores de laburo de ATE. Tenía que ser un tema de la organización tomado con esa seriedad. Y la medida es eso, es la definición de la Mesa de la Capital de la CTA Autónomaes apostar en términos estratégicos a este espacio”

Ñande Roga funcionará como un espacio de contención psicológica y acompañamiento terapéutico, formación política y asesoramiento legal en problemáticas de género, “y sobre todo la posibilidad de encontrarnos, de pensar, de definir estrategias y construir cosas vinculadas a cambiar las relaciones que hacen que nosotras suframos violencia en todos los ámbitos de la vida”.

Detrás de la puesta en funcionamiento, las fundadoras se formaron como “acompañantes sociales” que es una figura de corresponsabilidad, creada por el Estado en coordinación con el Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) para que “podamos acompañar a otras y tenemos que ser reconocidas en ese sentido” explicó Gambera. “Son las que suelen articular desde la línea 144 y también formar a las organizaciones en ese sentido y son las que ahora están articulando todo el debate sobre los protocolos en los ámbitos de laburo y en las organizaciones” y a partir de la formación de género estipulada en la Ley Micaela para abordar la violencia de género en todos los estamentos del Estado.

“Se llama “Nuestra casa” porque muchas veces nuestra casa, para muchas compañeras de los barrios, es un ámbito peligroso. “Nuestra casa” porque es un lugar de cobijo para todas las compañeras, es en guaraní porque muchas compañeras de las organizaciones son migrantes o tienen familias migrantes. Y en este caso se les ocurrió a las compañeras de la Villa 31, muchas paraguayas o hijas, nietas, sobrinas. Y quedó en guaraní porque les pareció que eso tenía como una carga especial. Nosotras somos esos también porque venimos construyendo un feminismo popular que nos incluye a todas y nos encuentra a todas como trabajadoras y también ese nombre es una apuesta a todo esto”

Estamos este proceso de mareas que fue cambiando las relaciones” celebró la Secretaria de Género de la CTA Autónoma Capital, y remarcó: “Antes era muy difícil hablar de violencia laboral con perspectiva de género y ahora estamos con todas las compañeras de ATE en los sectores de laburo pensando protocolos de intervención por la violencia en situaciones de trabajo”. “No es que somos tan creativas, es que esto está sucediendo, nuestras compañeras están haciendo esto” subrayó.

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