Al finalizar en La Plata el primer Congreso de Lenguaje Inclusivo, organizado por la Universidad Nacional de La Plata y la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires. La Diputada Provincial y Secretaria de Políticas de Género, Niñez y Adolescencia de la Defensoría Karina Nazabal comentó las conclusiones en Sobre la Hora: Lenguaje inclusivo es un acto político, el todes es un hecho político en sí mismo, la @ fue en su momento” señaló.

“Sabíamos que nos estaba metiendo en un tema que por supuesto interpela a todas las personas, incluso a las que consideramos que es importante discutir nuestro lenguaje y nuestra palabra” para que nos visibilice “a todas, a todos, a todes” comentó. Subrayó la necesidad de que quede plasmada “la denuncia que es el lenguaje inclusivo” ya que el lenguaje existente no visibiliza todas las diversidades.

“Yo soy de la generación del @, y que se interpele a decir todos y todas. También soy de la generación que vio que las compañeras travestis y las personas trans dijeran “flaca, a nosotras la @ no nos representa, no alcanza con el todos y todas”. Por eso el debate de todes es mucho más que la visibilización de las mujeres, es mucho más que la visibilización de las personas travestis y las personas trans, porque es la inclusión de identidades no binarias”

Nazabal explicó que se considera que por estar en transformación “no hay errores a la hora de hablar en lenguaje inclusivo, hay voluntades” y que lo que importa es “incluir a todos y a todas aquellos de los que no podemos ni debemos inscribirle una femeneidad o una masculinidad”. Esto implica que al hablarle a un grupo de personas, se les hable en un neutro: “Como no es un lenguaje sino es una deconstrucción del lenguaje. Y la construcción de herramientas para que todas las personas que hablamos la lengua española, nos veamos y nos sintamos visibilizadas“.

El Defensor del Pueblo Guido Lorenzino explicó en un panel que el papel de la Defensoría del Pueblo tiene que ver con garantizar los derechos de todas las personas, “y no todos los derechos se pueden garantizar monitoreando leyes y políticas públicas: el derecho a que nuestra lengua nombre y que se parezca mucho a lo que somos es un derecho que no se construye ni por ley, ni por decreto reglamentario ni puede construirse por una política pública”.

“De hecho, se está construyendo, o deconstruyendo, en las calles, en las escuelas, en los clubes, básicamente con las pibas, los pibes, y les pibes, en los ámbitos en los que transcurre su vida. Muy relacionado con los feminismos, y los movimientos y los activismos y las organizaciones de la diversidad sexual, y sobre todo, con una franja etaria que comprendió definitivamente que no alcanzaba el ‘los y las’, y claramente son las generaciones más jóvenes”

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