A partir del anuncio de la ministra Patricia Bullrich sobre la creación del Servicio Cívico Voluntario en Valores, a cargo de Gendarmería, en Sobre la Hora conversamos con Esteban Rodríguez Alzueta, investigador de la Universidad de Quilmes y miembro del Colectivo de Investigación y Acción Jurídica. «No tenemos que prendernos de estas bengalas que el gobierno está empezando a disparar en una campaña que va a ser cada vez más sucia» recomendó.

«No es casual que esta medida llegue en estos momentos» de campaña electoral, pero que a la vez es «un tema menor y provocativo: menor porque si se lo compara con otros debates que tenemos que darnos ahora, como por ejemplo desocupación, inflación, el aumento de tarifas, combustibles, desajustes de políticas en educación y salud«. A la vez buscan provocar a los sectores progresistas: «para que con nuestra indignación corran el centro de nuestra atención, desplazando una vez más la cuestión social por la cuestión policial«. «Eso no implica que tengamos que subestimar estos tipos de medidas y dejarlas pasar» señaló.

«El gobierno está haciendo política con la seguridad. Porque si no puede hacer política con el trabajo porque hay desocupación, cierran fábricas, aumento de la marginación; si no puede hacer política con el consumo porque la inflación y las tarifas licuaron la capacidad de los consumidores; si no puede hacer política con la vivienda porque los intereses se fueron por las nubes y los créditos son inaccesibles; si no puede hacer política con la justicia porque, para colmo, ahora gran parte de sus funcionarios, están enchastrados. Al gobierno le quedan muy pocos lugares para mostrarse como ganador de votos»

El gobierno no le habla solamente a un núcleo duro conservador: «Me parece que el electorado que esté por reclutar está conformado por distintos sectores, y les habla también con distintas apuestas». En ese sentido, las policías infantiles no son una novedad y se llevan adelante en varias provincias, y existen destacamentos de gendarmería que tienen escolaridad en escuelas públicas. «Lo que se está proponiendo a lo padres y las madres, es que en vez de fichar a los hijos a un club o para que practiquen fútbol, patines, hockey o basquet; o vayan a catesismo, o amurga, se alisten a las policías infantiles» para «mantener a los niños alejados de las malas yuntas«.

«El gobierno lo que hace con esta medida es descargar sobre los niños las tareas que los adultos no saben resolver. El gobierno pretende que la lucha contra el delito se libre en la imaginación y en el cuerpo de los niños. Me parece algo espantoso: convierten el cuerpo de los niños en un bastidor para mandar mensaje al resto de la parentela, de los vecinos que reclutaron también. Ese es el problema que está planteando»

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