Frente a la decisión de suspender las indagatorias de 18 ex militares acusados de actos de tortura durante la guerra de Malvinas por parte de la Jueza federal de Río Grande, Tierra del Fuego Mariel Borruto, Sobre la Hora consultó al abogado del CECIM La Plata Jerónimo Guerrero Iraola: “Cuanto más fuerte es la fuerza que aplicamos de este lado por la verdad y la justicia, más dura es la rección” advirtió.

“Entendemos que los argumentos que ha expuesto la jueza en la resolución no son válidos” porque viene trabajando hace 25 años en ese juzgado, “ha pasado por todos los estamentos” y la causa tiene 12 años “por lo cual la doctora Borruto la vio nacer” ya que las primeras 22 denuncias “las tomó en persona

“No vamos a soportar que se suspendan las indagatorias por tiempo indeterminado porque eso nos parece una barbaridad en término de promoción y protección de los derechos humanos de las víctimas”

La excusa de falta de personal, “es una cuestión que se debió haber tratado y trabajado desde hace doce años” señaló. y añadió que “está bien que ella está a cargo del Juzgado desde el ocho de mayo pasado, pero lo cierto es que cuando tenés la decisión y la vocación político-institucional de levantar en una causa, cualquier impedimento pasa a segundo plano”.

En la causa se tratan hechos de torturas cometidos hace 37 años en las Malvinas. Los pedidos de indagatoria se habían anunciado el año pasado, luego de que se investigasen las denuncias, testimonios y pruebas presentadas. “Obviamente es una nueva revictimización por parte del Estado” que “una vez que se restauró la democracia continuaron vulnerando los derechos de los soldados que sufrieron en carne propia estas violaciones“.

“Esta causa tiene un profundo sentido reparatorio en su expresión más amplia: hablamos de una reparación individual a las víctimas de la tortura. Hablamos de una reparación comunitaria en relación a las familias que vieron cómo esas víctimas regresaban y tuvieron que padecer este sufrimiento, que algunos hasta terminaron con su vida. Y hay una reparación del orden de lo social, del orden de lo popular, que tiene que ver con la necesidad del pueblo argentino de conocer la verdad y alcanzar la justicia en relación a la Guerra de Malvinas”

El mecanismo de inteligencia de la tecnología estatal que desplegó una vez terminada la guerra para que esto quedara impune, tiene mucho que ver con las estrategia de silenciamiento e impunidad del Estado Genocida” y los soldados fueron “las últimas víctimas colectivas”.

Denunció además “aprietes” por parte de los sectores militares: “Con Malvinas es como si hubiera una cortina de hierro simbólica” ya que hay un uso político y discursivo para tapar que muchos de los veteranos de guerra son torturadores. “Fue como la estrategia simbólica de la Dictadura para lavarse la cara por el enorme genocidio” expresó, y que esta cortina se va a comenzar a caer en cuanto el primer acusado se siente a declarar.

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