En medio de la renegociación de la deuda y la publicación del último índice de inflación, en Canal Abierto Radio hablamos con nuestro economista de cabecera Alejandro López Mieres. 

Explicó que la exposición del Ministro de Economía Martín Guzmán frente a la cámara de Diputados el pasado miércoles 12 de febrero, no explicó cómo será la reestructuración con los bonistas, pero sí dio un marco conceptual con una fuerte crítica «a dos ejes centrales de la política macrista».

Estas fueron en primer lugar, la astringencia monetaria, «que determinó con una taza de interés monstruosa, con la destrucción del aparato productivo, la caída del consumo» que llevó a una «catástrofe social». En segundo, la búsqueda del déficit cero que llevó a «bajar sueldos estatales, bajar o hasta eliminar gastos de capitales, y eliminar y neutralizar funciones básicas del Estado». Y por último, también criticó al concepto de ofertismo, es decir, que bajar impuestos «no se tradujo fundamentalmente para esos empresarios, en más oferta ni en más inversión».

En definitiva este marco conceptual genera en Guzmán un rechazo al orden vigente previo, y estipula algo que sí es novedoso: «nosotros no vamos a ofrecer un power point o una prospectiva optimista porque no tenemos elementos para hacerlo, nosotros tenemos que crecer, y por consiguiente no da pautas de superávit fiscal recién hasta el año 2024″. No da margen a otra opción que hacer una reducción muy violenta en términos de stock y en términos de flujo.

«Eso es lo que gatilló una corrida hoy, un aumento del Riesgo País muy importante y una caída de los bonos realmente monstruosa» explicó el economista, lo que significa que habrá oferta a los bonistas «mucho más severa, la quita va a ser mucho más profunda de lo que se esperaba». En la reestructuración que propone el gobierno, a la que se compara con un «juego de tahures de póker» donde del otro lado están los bonistas, en los dos meses del nuevo gobierno se han pagado los vencimientos, «salvo el repefilamiento de las Letes en dólares y el caso del bono AF 20». 

«Cuando vos pagás se hace mucho más complejo, porque el acreedor considera que va a seguir cobrando», y los bonos no tenían una posibilidad de default. El discurso de Guzmán «dice que al no prolongar un escenario de déficit fiscal al año 2024» y que no habrá margen para pagar deuda: «les está diciendo a los bonistas que por lo menos vas a hacer una suspensión de pagos por cuatro años y la estructura de deuda te va a tener que quedar lo suficientemente armónica como para que sea sustentable en el tiempo» remarcó.

Los nuevos bonos no dependen de la quita de capital o intereses, «sino precisamente, lo que dice Guzmán, de las condiciones de sustentabilidad que tenga la Argentina a futuro, o sea la posibilidad de pagar». Y esto es lo que determinará el precio de los bonos y la renegociación de la deuda a futuro.

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